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Storytelling: La increible fuerza de un mensaje inspirador

Hace una par de semanas, en el transcurso de una sesión de certificación con una multinacional farmacéutica, volvió a aparecer. Me refiero a la fuerza de una buena historia. Estábamos en el módulo relativo a ‘Storytelling’ y trabajábamos por parejas compartiendo una historia que, después, sintetizábamos en una idea o moraleja. En realidad esto último no hizo falta: la fuerza de las historias que aparecían era tan cautivadora que todos entendimos muy pronto la intencionalidad de nuestros interlocutores.

El caso es que, de repente, uno vuelve a caer en la cuenta de lo importante que es transmitir las ideas a través de una historia. Desde tiempos inmemoriales se han utilizado las historias como forma de expresión y transmisión de conocimiento. La tradición oral de las culturas indígenas, la épica homérica o los juglares son algunos ejemplos claros de la presencia del ‘Storytelling’ a lo largo de la historia. Entonces, ¿Dónde está la novedad?

En realidad, más que una idea novedosa es cuestión de darle un enfoque diferente para situar el ‘storytelling’ en la caja de herramientas del líderinspirador que quiere influir positivamente en las personas de su equipo de trabajo.

Una buena herramienta de liderazgo

En el entorno profesional, muchas veces frío e impersonal, el impacto de una buena historia puede ser fundamental. Muchos líderes dominan esta habilidad y resultan inspiradores con sus historias; otros pueden pensar que no tienen esta habilidad y que no es fácil adquirirla. La cuestión es entender bien el ‘Storytelling’ como herramienta de liderazgo, manejarlo con mesura y, si no tenemos la capacidad natural de generar historias, prepararlas concienzudamente.

Para el líder una cosa tiene que quedar clara: Storytelling no es sólo contar cuentos de “Érase una vez” o echar mano de leyendas épicas. A veces es, simplemente, una vivencia personal o algo que te ha pasado hace apenas unos días. La cuestión es que arrope una idea que queremos transmitir y que sin la historia no tendría el mismo efecto. Es, al fin y al cabo, convertiruna simple idea en una idea inspiradora. Las personas necesitan las historias para retener las ideas subyacentes. La idea sola, muchas veces, se filtra y no se retiene.

Cuatro sencillas preguntas pueden ayudar a preparar una buena historia para una situación determinada: ¿Qué objetivo persigues? (para elegir la historia más adecuada), ¿A quién va dirigida? (para adaptarla a los intereses del interlocutor o interlocutores) ¿Cómo la estructuras? (sintetizar en 4 o 5 frases la columna vertebral de la historia ayuda en la preparación) y ¿Cómo relacionas la historia con la realidad? (Como puente final con la situación real que queremos acometer). Al final, es imprescindible compartir con las personas el significado de la narración. ¿Qué ideas te transmite? ¿Qué conclusión sacas?…

Presentaciones en público, situaciones de feedback, conversaciones de desarrollo, formaciones, intercambio de ideas… el ‘Storytelling’ tiene cabida en múltiples escenarios profesionales. Sólo hay que animarse a incorporarlo y modular adecuadamente su utilización para inspirar sin caer en charlatanerías.

Raúl Colorado Moreno
raul.cm@psicosoft.com